El editor en jefe de Baqi Culture, Fu Chai (富察), fue condenado en China continental a tres años de prisión por "incitación a la secesión", con un año adicional de privación de derechos políticos y la confiscación de 50 000 renminbi. El Consejo para los Asuntos de China Continental (MAC, siglas en inglés) denunció la falta de un juicio justo, afirmando que el proceso se llevó a cabo en secreto.
Fu Chai, quien ya contaba con ciudadanía taiwanesa, desapareció en marzo de 2023 tras regresar a Shanghái para visitar a su familia y gestionar su registro de residencia. Un mes después, China continental confirmó que estaba siendo investigado por poner en riesgo la seguridad nacional, pero no reveló más información hasta marzo de 2025, cuando finalmente anunció su condena.
El Gobierno taiwanés considera que China continental utilizó este caso como una estrategia para generar miedo y censura, manipulándolo como propaganda política. Por su parte, la Oficina de Asuntos de Taiwán en Pekín acusó a las autoridades de Taiwán de intentar desacreditar el sistema judicial chino, lo que ha profundizado la desconfianza entre ambas partes.