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Un conductor de bus espera cada noche a un alumno para que no pierda el último colectivo

  • 10-06-2025
  • RTI en español
Un conductor de bus espera cada noche a un alumno para que no pierda el último colectivo
Yang Wen-tuei, el conductor de bus que esperaba todos los días a un alumno para que no perdiera el último colectivo (Foto: captura de vídeo)

Un alumno de tercer curso de secundaria del distrito de Fangyuan (芳苑), en el condado de Changhua, llamado Ou Po-cheng (歐柏誠), solía quedarse en el colegio hasta las 20:30 para preparar sus exámenes. Todos los días tomaba el último bus de vuelta a casa. El conductor, Yang Wen-tuei (楊文對), al darse cuenta de que Ou era el único pasajero en esa parada, empezó a esperar cinco minutos más cada noche para asegurarse de que el chico pudiera subir al colectivo. Este gesto desinteresado salió a la luz cuando, un día, el estudiante no apareció. 

El conductor, preocupado, preguntó a los profesores y supo que había faltado por enfermedad. Ou, que ha sido admitido en su opción preferida, la academia preparatoria militar de Zhongzheng (中正預校), le entregó una tarjeta de agradecimiento antes de graduarse.

La escuela Fangyuan está situada en la zona más occidental del condado, mientras que la casa del alumno está en el distrito de Er-lin (二林). El trayecto requería que tomara el último bus del día, que salía a la misma hora que acababan sus clases nocturnas. Cada día Ou recogía sus cosas apresuradamente y llegaba a la parada con el tiempo justo o ya pasado, pero el conductor jamás le metió prisa ni arrancó sin él. Aunque solo transportaba a un pasajero, esperaba en silencio unos minutos más, cumpliendo su labor con responsabilidad y humanidad.

El conductor Yang, con 24 años de experiencia, explicó que siempre intenta fijarse en los pasajeros habituales para asegurarse de que suben al colectivo. Al saber que Ou había faltado por enfermedad, se sintió aliviado de que no hubiera ocurrido nada grave. Confesó que, como padre de dos hijos que estudian fuera, comprende bien lo difícil que es para los jóvenes de zonas rurales desplazarse cada día. La escuela y los compañeros elogiaron públicamente su gesto, destacando su dedicación más allá del deber. Yang respondió con humildad: “La mayoría de los conductores somos buena gente. Yo solo he tenido la suerte de que se reconozca. Servir a los demás también es una forma de felicidad, ¿no creéis?”.

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