Taiwán ofrece múltiples destinos ideales para el buceo, atrayendo a miles de aficionados cada año. Según la Asociación de Buceo Libre, más de 100 000 personas practican esta actividad anualmente, generando un impacto económico significativo. Sin embargo, el rápido crecimiento de esta industria ha expuesto la falta de regulación, con operadores informales que no cuentan con permisos legales, lo que incrementa los riesgos para los buceadores debido al uso de equipos inadecuados y la exploración de áreas no controladas.
Un ejemplo destacado de la popularidad del buceo es la pequeña isla de Xiao Liuqiu (小琉球), conocida por su rica biodiversidad marina y tortugas marinas. En la última década, el número de operadores registrados en la bahía de Dapeng (大鵬灣) se ha triplicado, lo que refleja un auge en actividades como el buceo libre, el buceo con equipo autónomo y el snorkel. Este crecimiento, aunque positivo, también ha evidenciado la necesidad de una mejor supervisión de la industria.
La Asociación de Desarrollo del Buceo Libre en Taiwán ha advertido sobre los riesgos de los operadores informales, que no garantizan la seguridad ni cuentan con seguros para cubrir posibles daños o accidentes. Por ello, ha instado al Gobierno a modernizar las regulaciones, desde el control de las zonas de buceo hasta la supervisión de los operadores. Esto es clave para preservar la seguridad de los buceadores y la reputación de Taiwán como un paraíso para el buceo.