El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología ha presentado una exhibición especial de los Guerreros de Terracota. Entre las actividades se encuentra una zona interactiva llamada "Juego de Comparación de Rostros de los Guerreros de Terracota", donde los visitantes pueden tomarse fotos para comparar su parecido con los guerreros. Sin embargo, el concejal de Kaohsiung, Chang Po-yang (張博洋), ha planteado dudas sobre la procedencia del software, sugiriendo que podría ser de China continental y señalando que la mayoría de los organizadores pertenecen al Departamento de Trabajo del Frente Unido del Comité Central del Partido Comunista de China, lo que plantea preocupaciones de seguridad informática. Chang recomendó evitar este juego interactivo y solicitó al Ministerio de Educación que aclare la situación. En respuesta, el museo emitió un comunicado aclarando que el contrato original estipula que no se pueden usar software ni hardware fabricados en China continental. El museo revisará nuevamente y confirmará si se han almacenado o subido fotos de los visitantes para garantizar la protección de sus derechos.
Los Guerreros de Terracota de la dinastía Qin, un Patrimonio Cultural de la Humanidad lleno de misterio, se exhiben por cuarta vez en Taiwán, presentados en detalle con tecnología de impresión 3D que recrea fielmente su apariencia original y su equipamiento. Sin embargo, de las cuatro principales organizaciones que organizan la exhibición, tres son chinas. Además, la exhibición incluye un "juego de comparación de rostros de los Guerreros de Terracota", en el cual los visitantes pueden subir sus selfies para compararlas, lo que ha generado preocupaciones sobre la recolección de datos biométricos faciales y la seguridad informática.
El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de Kaohsiung, bajo la supervisión del Ministerio de Educación, emitió un comunicado aclarando que el contrato establece claramente que no se deben usar software, hardware ni servicios de origen chino. El equipo del módulo interactivo es de origen taiwanés. Sin embargo, ante la creciente controversia, el museo ha solicitado a los organizadores que revisen nuevamente y confirmen que todos los componentes de software y hardware no son de China, y aseguró que las selfies de los visitantes no serán subidas ni almacenadas.