El Instituto Nacional de Investigación de la Salud (NHRI, siglas en inglés) ofreció hoy día 14 un informe en el que confirma que la contaminación del aire, además de dañar los pulmones del cuerpo humano, podría causar cáncer de pulmón; la mala calidad del aire también puede representar una amenaza para el corazón y causar accidentes cerebrovasculares, entre otros problemas de salud.
Este informe de una década de estudio de seguimiento señala que a mayor concentración de partículas finas en suspensión de menos de 2,5 micras (PM2,5), las posibilidades de accidentes cerebrovasculares aumentan, debido a que al inhalar estas pequeñas partículas en suspensión, llegan a todo el cuerpo a través de la circulación sanguínea, desencadenando reacciones inflamatorias e impactos negativos en otros órganos. Por tanto, los especialistas recomiendan a los ancianos y pacientes de enfermedades crónicas el uso de mascarillas y evitar salir a la calle cuando la calidad del aire es pobre.
El cardiólogo Lin Wei-Wen (林謂文) del Hospital Adventista de Taiwán explicó que las partículas en suspensión entran al sistema circulatorio a través de los alvéolos pulmonares al respirar, pueden causar inflamación crónica de los vasos sanguíneos e inflamación del cuerpo y provoca el endurecimiento arterial o la formación de placa de ateroma, causa efecto inflamatorio, obstrucción arterial y en los peores casos arteriosclerosis y accidentes cerebrovasculares isquémicos.
Por su parte, el profesor Chen Hsiu-Hsi (陳秀熙) vicerrector de Salud Pública de la Universidad Nacional de Taiwán destacó la importancia de evitar que los ancianos o los pacientes con problemas de riñón se expongan a un entorno con partículas finas en suspensión de menos de 2,5 micras, ya que podrían sufrir un ataque del corazón. Asimismo, también podría aumentar tres riesgos en los pacientes diabéticos, como bajar la función de filtración renal, problemas de retinopatías y mayor probabilidades de proteinuria.