La mayor parte de las restricciones asociadas a las pandemia han sido eliminadas en Taiwán, pero eso no significa que la COVID haya dejado de existir. Un reciente repunte en los contagios está poniendo en aprietos a los hospitales, que se esfuerzan por no verse desbordados por el trabajo administrativo.
Taiwán se enfrenta a su cuarta ola de COVID-19 poco más de un mes después de que el país levantara uno de sus últimos mandatos de uso de mascarillas. Ahora más personas están abasteciéndose de pruebas rápidas.
Después de que Taiwán rebajara la COVID-19 a una enfermedad infecciosa de Categoría 4 en mayo, también cambió su sistema de informes de casos de mensajes de texto a documentos en papel. El manejo de estos documentos ha duplicado la carga de trabajo para algunos profesionales de gestión de enfermedades. Ahora, una oleada de estos trabajadores médicos está renunciando debido al aumento en sus responsabilidades laborales.
Chen I-chun (陳宜君), jefa de la Sociedad de Control de Infecciones de Taiwán, dice que recibir documentos en papel de personas enfermas podría potencialmente infectar a otras personas. Agrega que no es posible que los trabajadores atiendan la gran cantidad de demandas complicadas. Chen dice que los trabajadores de control de infecciones ya están ocupados atendiendo a muchos pacientes y casos, pero el gobierno también espera que manejen toda la documentación de cuarentena en un plazo de 24 horas.
El Centro de Control de Enfermedades de Taiwán dice que el sistema de informes electrónico ya ha sido desactivado, pero el centro está buscando cómo aliviar las cargas administrativas de los hospitales. El centro dice que el plazo para presentar la documentación de cuarentena podría ampliarse a 72 horas a partir de la próxima semana.
Solo el tiempo dirá si Taiwán podrá controlar esta cuarta ola de COVID sin abrumar a sus trabajadores médicos.