Este es uno de los intensos ejercicios militares que el ejército taiwanés está llevando a cabo sin descanso antes del parón de Año Nuevo Chino. La tropa se divide en dos equipos que se enfrentan en una batalla lo más realista posible, probando la capacidad de los soldados en un entorno impredecible y de alta presión.
Los soldados dicen que estos ejercicios se centran en la maniobrabilidad en zonas estrechas mientras se vigila al enemigo y los puntos ciegos. El campo de batalla son tan variados como bosques o zonas urbanas.
Para añadir intensidad, estos ejercicios se llevan a cabo durante cuatro días y tres noches consecutivos, sin descansos entre medias. A diferencia de otras simulaciones, los soldados no saben cuándo llegará el siguiente ataque.
Los oficiales también llevan la cuenta de los soldados “muertos” en la simulación, en un esfuerzo por fortalecer los puntos débiles. Es la guerra, con soldados conscientes de que cuantas más bajas causen al enemigo, más fácil será conseguir superioridad.
La batalla continúa librándose bajo la lluvia y bajo el sol, día y noche, garantizando que en caso de invasión real, Taiwán este listo para las circunstancias más extremas.