Ante la reintroducción del servicio militar obligatorio de un año, Taiwán también ha modificado la duración del servicio alternativo. Para reforzar su efectividad, el viceministro del Interior, Ma Shih-yuan (馬士元), ha anunciado que el gobierno legalizará el actual “Centro de Formación del Servicio Alternativo” y lo transformará en un organismo formal de tercer nivel. El objetivo es aumentar la calidad de la instrucción y consolidar la defensa civil como parte de la resiliencia nacional frente a desafíos de seguridad.
Actualmente, el centro de formación opera como una unidad temporal con recursos limitados, lo que afecta tanto a su funcionamiento como a la moral de los conscriptos. El nuevo plan prevé dotarlo de personal, instalaciones y estructura organizativa permanentes. Además, se contempla trasladar parte de la formación a campus universitarios cerrados o con dificultades económicas, como el de la Universidad de Ciencia y Tecnología Chung Chou (中州科大), lo que permitiría ampliar la capacidad formativa y al mismo tiempo ayudar a estas instituciones a aliviar sus problemas financieros.
Esta reforma responde a la necesidad de adaptar la estructura del servicio alternativo al nuevo contexto de defensa nacional, en el que no solo se requiere capacidad militar, sino también participación civil. La combinación de infraestructura educativa infrautilizada y una mayor institucionalización del entrenamiento alternativo busca crear un modelo de defensa más amplio, que integre a toda la sociedad en los esfuerzos por preservar la estabilidad del país.