El oftalmólogo taiwanés Sun Chi-chin (孫啟欽) descubrió en febrero, durante una misión médica en Esuatini, el caso de un joven huérfano de 15 años con visión muy reducida. Ante la falta de recursos en el país africano, organizó su traslado a Taiwán para recibir tratamiento especializado. Un mes después de su operación, el joven ha mejorado notablemente su visión y puede volver a estudiar y relacionarse con normalidad.
El joven fue atendido por un equipo médico multidisciplinar en el hospital Chang Gung de Keelung. Ambos ojos habían sido operados previamente, pero presentaban complicaciones que requerían intervención avanzada. Tras la cirugía, su visión sin corrección pasó de 0,1 a entre 0,5 y 0,7. Su cambio emocional también ha sido notable: ha ganado confianza, sonríe y ha comenzado a aprender algunas palabras en chino.
La totalidad del tratamiento fue financiada por el hospital. Este caso simboliza el éxito de la cooperación médica entre Taiwán y África, y pone de relieve la voluntad de Taiwán de seguir apoyando a niños en zonas desfavorecidas con atención médica digna. El hospital expresó su deseo de continuar promoviendo este tipo de ayuda humanitaria.