Una empleada de McDonald’s se suicidó tras ser víctima de agresión sexual por parte de su supervisor, desatando una ola de críticas y llamados al boicot contra la empresa. La Fundación Moderna para la Mujer denunció que muchas compañías no toman las medidas correctivas necesarias y efectivas en estos casos. Señalaron que los empleadores deben actuar con rigor y empatía, no limitándose a despedir a los agresores, sino asegurando que las víctimas no sufran daños adicionales.
La fundación criticó la respuesta de McDonald’s, que, aunque cumplió con los procedimientos legales al investigar y despedir al agresor, no logró satisfacer a la familia de la víctima ni a la opinión pública. Consideran que esta falta de acción refleja una comprensión superficial del impacto de la violencia sexual, que requiere medidas correctivas más exhaustivas y un enfoque empático hacia las víctimas.
Según la legislación vigente, los empleadores tienen el deber de prevenir el acoso sexual mediante canales de denuncia claros, sanciones y formación adecuada para el personal. En casos de violencia sexual, deben tomar medidas inmediatas como ofrecer apoyo psicológico a las víctimas, ajustar sus condiciones laborales según sus preferencias y proporcionar formación a los agresores para prevenir futuros incidentes.
La fundación llamó a las empresas a priorizar la formación sobre prevención del acoso sexual, asegurándose de que tanto empleados como supervisores conozcan las políticas y derechos. Además, enfatizó que los empleadores deben garantizar ambientes de trabajo seguros y libres de violencia, abordando la violencia sexual como un problema crucial que no puede ser ignorado. La fundación instó a tomar medidas más proactivas para proteger a las víctimas y prevenir futuros casos.