Greenpeace de la región del sudeste asiático publicó un informe que denuncia 10 casos de trabajo forzado y pesca ilegal en 12 barcos taiwaneses entre 2019 y 2024. Estos casos incluyen prácticas como retención de documentos de identidad y jornadas de trabajo excesivas en condiciones inhumanas. Además, algunos barcos fueron señalados por prácticas de pesca ilegal, como el cercenamiento de aletas de tiburón, lo que viola las leyes pesqueras taiwanesas.
El informe destaca situaciones alarmantes, como la del barco Hsin Lien Fa 168 (新聯發168號), donde tres pescadores estuvieron atrapados en Mauricio durante dos años. Los testimonios de los trabajadores incluyen denuncias de salarios no pagados por más de 20 meses y accidentes laborales graves sin atención médica adecuada. La explotación en la pesca de altura taiwanesa es descrita como un problema sistémico que persiste pese a las promesas gubernamentales de reformas.
Greenpeace y organizaciones locales han instado al gobierno taiwanés a acelerar la implementación de la Ley de Aplicación del Convenio C188, que protegería los derechos laborales de los pescadores extranjeros. También pidieron mejoras en la supervisión de las empresas pesqueras, transparencia en la cadena de suministro y medidas que aseguren condiciones dignas, como la instalación de Wi-Fi en los barcos para facilitar la comunicación de los trabajadores.
Finalmente, Greenpeace llamó a los consumidores a ser responsables al elegir productos pesqueros, asegurándose de que no estén vinculados con prácticas de trabajo forzado o pesca ilegal. Advirtieron que gran parte de los productos pesqueros disponibles provienen de estas cadenas de explotación, lo que subraya la necesidad de una acción más enérgica por parte del gobierno y de los consumidores para erradicar estas prácticas.