Un grupo de jóvenes de distintas etnias aborígenes ha presentado un petición al Ministerio del Interior para exigir el derecho a utilizar sus nombres indígenes expresados en alfabeto latino en documentos oficiales.
Los miembros del grupo dicen que el requisito de que transcriban sus nombres a caracteres chinos que se pronuncien de manera parecida a su nombre acaba por distorsionar la pronunciación y el significado original de su nombre, y termina por provocar confusión. El grupo denuncia que las oficinas de registro de familias han denegado sus intentos de registrar sus nombres indígenas expresados en la grafía latina diseñada para poder escribir su idioma.
Ahora, los miembros de este grupo denuncian también que el requisito oficial de que escriban sus nombres en caracteres chinos con pronunciación similar viola el espíritu de las leyes establecidas para la promoción y protección de los idiomas aborígenes, así como las correspondientes convenciones de la ONU sobre derechos humanos fundamentales.