Una serie de estudios recientes ha demostrado el daño que el cambio climático y la polución están provocando en el medio ambiente marino de Taiwán. El último informe de Greenpeace muestra que, a veces, todo lo malo que vertemos al mar, este nos lo acaba devolviendo.
El Año Nuevo Chino está muy cerca y toca ir pensando en las comidas. Para la mayoría de taiwaneses, el pescado y el marisco son imprescindibles para la cena de la víspera. Pero lo que no es tradición es comer partículas de microplástico.
Muchos taiwaneses no son conscientes de que la contaminación del plástico afecta a los platos de pescado. El último estudio de Greenpeace muestra que un consumidor habitual de pescado en Taiwán come hasta 60 kilogramos al año, incluyendo bivalvos, moluscos y pescado propiamente dicho.
Greenpeace dice que esa cantidad supone el consumo de unas 16 000 partículas de microplástico; así, la cantidad de microplástico que consumen los taiwaneses es sorprendente. En otras palabras, 16 000 partículas equivalen a comerse directamente una pajita de plástico.
El plástico que contamina la comida marina en Taiwán contiene varias sustancias dañinas. Los microplásticos se unen a sustancias tóxicas, y el estudio de Greenpeace muestra que dichas sustancias interfieren con los sistemas endocrino e inmune.
T’ang An, directora del estudio, hace hincapié en que la principal solución es reducir la cantidad de plástico del entorno. Taiwán debe acelerar su política de reducción de residuos y establecer inmediatamente límites muy estrictos sobre artículos de plástico desechables, al tiempo que promueve los contenedores de comida y bebida reutilizables. T’ang argumenta que la reducción en el uso de estos plásticos es la única manera de evitar que los microplásticos contaminen las aguas taiwanesas.