Ayer día 27, el Ministerio de Relaciones Exteriores informaba de que a las 2 de la tarde de ese mismo día, un pesquero con base en el puerto de Su’ao, condado de Yilan, chocó con el barco guardacostas japonés, KURIMA, a 12 millas náuticas al oeste de las islas Diaoyutai.
Hoy día 28, el primer ministro Su Tseng-chang aseguraba que el Gobierno ha recibido informes detallados del incidente por parte de la Oficina Nacional de Pesca y la Guardia Costera, y se pedirá también el correspondiente informe a las autoridades japonesas.
La guardia costera japonesa ha informado de que el pesquero taiwanés estaba faenando ilegalmente en «aguas japonesas»; cuando se le pidió que saliese de estas aguas, la popa del guardacostas chocó con la proa del pesquero.
Sin embargo, el capitán taiwanés, Chen Chi-hsiung, aseguró que no habían entrado en las supuestas aguas japonesas, es decir, dentro de las 12 millas náuticas alrededor de las islas Diaoyutai, sino que fueron arrastrados por las corrientes a esta zona. Mientras recogía el instrumental pesquero para salir de la zona, el guarda costas japonés se acercó a ellos por el lado derecho sin alertarles, chocando así con su proa y provocando daños.
El presidente de la Asociación Pesquera de Su’ao, Tsai Yuan-long, dijo que la actitud japonesa fue irracional, abusiva y temeraria, y pidió al gobierno que proteja los derechos de los pescadores. Tsai aseguró que si Japón no da una respuesta razonable no descartan navegar hasta las Diaoyutai en señal de protesta.