Los tres pilares actuales de la política exterior de Taiwán son la diplomacia basada en valores, la diplomacia con aliados y la diplomacia económica. En este último ámbito, el Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que, ante los riesgos de desaceleración global, trabaja junto a sus misiones diplomáticas en el fortalecimiento de conexiones globales a través de una “cadena de suministro no roja”, es decir, desvinculada de China continental. Este esfuerzo se complementa con las estrategias de la “cadena de valores democráticos global” y la “primera cadena de islas del Indo-Pacífico”, aprovechando las ventajas de estos tres frentes para impulsar una diplomacia integral.
En su informe trimestral, el Ministerio explicó que las recientes medidas arancelarias adoptadas por Estados Unidos han generado inestabilidad en los mercados, lo que ha afectado al comercio y la inversión globales. Además, la posibilidad de represalias comerciales por parte de otros países añade incertidumbre a la política comercial mundial, aumentando los riesgos de una contracción económica.
Como respuesta, Taiwán se centra en reforzar su papel en cadenas de suministro clave, especialmente en el sector de los semiconductores, donde busca colaborar con EE.UU. y otras democracias para construir una red más resiliente y diversificada. El portavoz del ministerio, Hsiao Kuang-wei (蕭光偉), subrayó que la intención es consolidar una “cadena de suministro no roja” que beneficie a todas las partes y reafirme a Taiwán como socio esencial en la red democrática global. Entre los logros del primer trimestre, destacan el fortalecimiento de la cadena de semiconductores, el desarrollo conjunto de energías limpias y mercados de carbono, y la cooperación con países aliados en industrias estratégicas. También se han intensificado los esfuerzos para unirse al Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífica (CPTPP), mediante campañas de promoción y participación en eventos económicos en Australia, actual país presidente del bloque.