Cinco funcionarios del Departamento de Inteligencia y Seguridad de Costa Rica (DIS) viajaron a Taiwán en mayo para participar en un curso de formación en inteligencia nacional de 23 días, según reveló el diario La Nación. Se trata del primer intercambio oficial en materia de inteligencia entre ambos gobiernos desde la ruptura diplomática en 2007. La noticia provocó la protesta de la embajada china en San José, que lo consideró una violación del principio de “una sola China” y exigió el cese de cualquier contacto oficial con Taiwán.
Sin embargo, la reacción del público costarricense fue notablemente distinta. Decenas de ciudadanos dejaron mensajes en las redes sociales de la embajada china expresando su apoyo a Taiwán como nación libre, criticando la injerencia de Pekín en los asuntos internos de Costa Rica e incluso haciendo referencias sarcásticas al silencio de China continental sobre el suceso de Tiananmen. Las autoridades costarricenses, por su parte, aún no han respondido oficialmente a la queja diplomática.
El incidente se produce en un contexto de creciente fricción entre Costa Rica y China continental, especialmente por la seguridad de las telecomunicaciones. En agosto de 2023, el gobierno costarricense emitió una orden ejecutiva que excluye a empresas de países no firmantes del Convenio de Budapest —como China continental— de participar en la infraestructura 5G del país. Huawei, directamente afectada, presentó una demanda contra el gobierno costarricense, la cual fue desestimada en febrero por los tribunales, que priorizaron la seguridad nacional y la protección de datos por encima de intereses comerciales.
El caso de Costa Rica se enmarca en un esfuerzo regional, respaldado por Estados Unidos, para limitar la influencia tecnológica de China continental en América Latina. Washington ha elogiado públicamente la postura de San José, y otras naciones como Panamá ya han anunciado medidas similares para desmontar infraestructura instalada por Huawei. La creciente cooperación con EE. UU. en el ámbito tecnológico y de seguridad apunta a una redefinición del mapa geopolítico digital en la región, con Costa Rica como país clave en esa estrategia.