El presidente Lai Ching-te (賴清德) participó la noche del 29 de mayo en la cena anual organizada por la Cámara de Comercio Europea en Taipéi, donde pronunció un discurso en el que instó a reforzar la cooperación entre Taiwán y Europa frente a la amenaza que, a su juicio, representan los “nuevos regímenes autoritarios” para los principios democráticos, el estado de derecho y la equidad en el mercado global.
Lai denunció que estos regímenes están distorsionando las reglas del comercio internacional mediante subsidios, prácticas no competitivas y el control de recursos clave, con el objetivo de dominar las tecnologías críticas. Para hacer frente a esta situación, propuso junto a sus socios democráticos —entre ellos Europa— la creación de una “cadena de suministro no roja”, es decir, libre de la influencia de regímenes autoritarios, y anunció la presentación de una Iniciativa de Asociación para una Cadena de Suministro Democrática en el Sector de los Semiconductores.
“Esto no es solo una propuesta de cooperación económica, es una alianza en torno a valores compartidos y tecnologías avanzadas”, subrayó Lai en inglés durante su intervención. También agradeció el apoyo público y continuo de la Unión Europea y los países europeos a la paz y estabilidad en el estrecho de Taiwán, afirmando que estas muestras de solidaridad son fundamentales para la seguridad y prosperidad de la región.
El presidente destacó que Europa es el tercer socio comercial de Taiwán y su principal fuente de inversión extranjera directa. El comercio bilateral alcanzó los 84.700 millones de dólares en 2023, lo que refleja —dijo— una confianza mutua profunda entre empresas e instituciones de ambas partes. En este sentido, abogó por establecer mecanismos más estructurados para fomentar una cooperación económica “innovadora y diversa”, incluida la negociación de un acuerdo de asociación económica entre Taiwán y la Unión Europea.
Lai también evocó el 75.º aniversario de la Declaración Schuman, piedra angular del proyecto de integración europea, y el 80.º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, subrayando la vigencia de los valores democráticos en tiempos de tensión geopolítica y transformación económica. Finalmente, instó a Europa y Taiwán a aprovechar juntos esta coyuntura estratégica para reforzar su asociación, con el fin de promover la paz, la estabilidad y la prosperidad global.