Durante los tres primeros días de la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra, 25 países, incluidos 14 sin relaciones diplomáticas con Taiwán, han pedido que se permita la participación de la isla como observador. Entre ellos destaca la Unión Europea, que a través de Polonia defendió una cooperación sanitaria inclusiva, y Suecia, que por primera vez pidió superar la fragmentación global del sistema de salud. Diversos países como Canadá, Reino Unido, Lituania y Japón han insistido en que Taiwán tiene competencias técnicas y experiencia probada que beneficiarían a la comunidad internacional.
Los países aliados de Taiwán también alzaron su voz, rechazando los argumentos de China continental basados en resoluciones de la ONU para vetar su participación. Representantes de Belice, San Vicente, Guatemala o Palaos subrayaron el valor de la ayuda sanitaria taiwanesa en sus países. El viceministro de San Cristóbal y Nieves denunció que las resoluciones citadas por China continental no abordan la cuestión de la representación de Taiwán en la ONU ni excluyen su colaboración con la OMS. La ministra de Lituania recordó que, pese a ser excluido, Taiwán ya ha ayudado a muchos países presentes a afrontar crisis sanitarias.
Una intervención especialmente emotiva fue la del ministro de Salud de Belice, Kevin Bernard, quien recurrió a la escultura de la “silla de tres patas” frente a la sede de la OMS como metáfora de una gobernanza sanitaria global incompleta sin Taiwán. La imagen fue inspirada por una fotografía del ministro taiwanés Chiu Tai-yuan (邱泰源). Incluso Estados Unidos, pese a haber abandonado formalmente la OMS, envió un mensaje en vídeo de su secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., criticando la influencia de China continental sobre la organización y alentando nuevas formas de cooperación sanitaria internacional.