El presidente Lai Ching-te (賴清德) advirtió en una entrevista con Nikkei Asia que, si estalla una guerra en el estrecho de Taiwán, será sin duda una provocación de China continental. Frente a esta amenaza, Lai hizo un llamamiento a los países democráticos para construir una cadena de suministro global "no roja", es decir, independiente del régimen chino, con el objetivo de contrarrestar lo que calificó como prácticas comerciales injustas por parte de Pekín.
Lai denunció que China continental explota el sistema de libre comercio para cometer plagio, falsificaciones y dumping, apoyado en cuantiosos subsidios estatales, lo que pone en riesgo décadas de progreso económico y estabilidad social. Ante ello, propuso reforzar alianzas estratégicas con democracias como Estados Unidos, Japón y Países Bajos, especialmente en sectores como el de los semiconductores. El mandatario subrayó que su objetivo es preservar un sistema de comercio libre, justo y sostenible.
Aunque Lai defendió una postura firme frente a la presión militar, política y económica de Pekín, también reafirmó su disposición a dialogar con China continental siempre que exista respeto mutuo y dignidad. El mandatario afirmó que Taiwán debe fortalecer su capacidad disuasoria para evitar errores de cálculo por parte de China continental, al tiempo que detalló 17 estrategias para afrontar cinco amenazas clave procedentes del régimen comunista.
La entrevista generó reacciones divididas entre los partidos taiwaneses. La diputada del PDP, Rosalía Wu (吳思瑤), elogió la claridad estratégica del presidente y destacó la importancia de intensificar la cooperación con Japón como factor de estabilidad regional. En contraste, el diputado opositor Fu Kun-chi (傅崐萁), del Kuomintang, criticó la política económica del Gobierno y advirtió que muchas pequeñas y medianas empresas aún dependen del mercado chino, por lo que pidió mayor atención a las necesidades internas.
En cuanto a las relaciones con Estados Unidos, Lai afirmó que, si bien los nuevos aranceles previstos suponen un desafío para una economía exportadora como la taiwanesa, su Gobierno no busca confrontación, sino negociación. El presidente propuso reducir las barreras comerciales a través de inversiones y acuerdos bilaterales, al tiempo que reafirmó su apoyo a la incorporación de Taiwán al tratado comercial transpacífico CPTPP y expresó su deseo de que Japón ejerza un papel de liderazgo en la región Indo-Pacífica.