El Ministerio de Medio Ambiente celebró hoy una reunión para revisar el informe preliminar del impacto ambiental del proyecto de extensión del tren de alta velocidad hasta Yilan. La audiencia suscitó un gran interés público, con una fuerte presencia tanto de defensores como de opositores. Mientras que los partidarios pedían equidad en las infraestructuras para el este del país, los detractores cuestionaban la rigurosidad del proceso de evaluación y solicitaban suspender el procedimiento hasta que se integrara una comparación con la propuesta original de los Ferrocarriles de Taiwán.
El proyecto, impulsado por el Ministerio de Transporte y ejecutado por su Oficina de Ferrocarriles, contempla una línea de 60,6 kilómetros desde la estación de Nangang hasta Yilan, con 59,6 kilómetros de nueva construcción y una base de mantenimiento. Ya se han completado algunos tramos previos cerca de Taipéi. Las autoridades argumentan que esta extensión forma parte de un plan nacional para mejorar la conectividad entre el este y el oeste del país, reduciendo cuellos de botella y mejorando la velocidad del sistema ferroviario.
Sin embargo, grupos civiles han alzado la voz para exigir una mayor transparencia y profundidad en el análisis del proyecto, proponiendo incluso una investigación por parte del Yuan de Control. Estos grupos argumentan que la evaluación debe considerar alternativas viables y no limitarse a la propuesta del THSR, con el fin de garantizar una decisión informada y justa para la región de Yilan.