El presidente Lai Ching-te (賴清德) acudió hoy miércoles 23 de abril a la sede del Arzobispado de Taipéi para rendir homenaje al fallecido Papa Francisco, cuya capilla ardiente fue instalada por la Iglesia Católica local. Acompañado por el viceministro de Asuntos Exteriores, François Wu (吳志中), el mandatario realizó los rituales tradicionales de respeto: encendió incienso, roció agua bendita, ofreció flores y frutos, y realizó tres reverencias ante el retrato del pontífice.
Tras la ceremonia, Lai conversó con miembros del clero, a quienes expresó su admiración por la figura de Francisco, citando una frase que le ha servido como guía personal: «Un buen pastor debe tener el olor de sus ovejas». También agradeció la labor de la Iglesia Católica en favor de los grupos más vulnerables de Taiwán, y compartió una anécdota de su etapa como alcalde de Tainan, cuando acogió a un bebé abandonado al que nombró «Lai Ji-nan» (賴吉男) en honor al entonces obispo católico local, Lin Ji-nan (林吉男).
Lai explicó que el bebé había sido hallado bajo un altar en un templo local, y tras ser rescatado por los servicios sociales, fue acogido por el hogar infantil de la congregación católica del Buen Pastor. Como tenía la custodia legal temporal del niño, este recibió su apellido, y para su nombre eligió uno con significado auspicioso. Años más tarde, ya como primer ministro, un hombre se le presentó diciendo ser tío del niño, quien fue adoptado y, aunque cambió de apellido, mantuvo el nombre que Lai le había dado.
En cuanto a la representación taiwanesa en el funeral del Papa Francisco, el presidente Lai ha designado al exvicepresidente Chen Chien-jen (陳建仁) como enviado especial para rendirle un homenaje póstumo en el Vaticano. El Ministerio de Relaciones Exteriores indicó que asume la responsabilidad de coordinar la participación de Chen en la ceremonia.
Taiwán y el Vaticano mantienen una relación diplomática de larga data y estrecha colaboración. Tras conversaciones bilaterales, se acordó que Chen sería el representante oficial en el funeral, debido a su vínculo cercano con el Papa Francisco. Chen se reunió con el pontífice un total de seis ocasiones, y fue personalmente nombrado miembro de la Pontificia Academia de Ciencias, lo que evidencia la solidez de su relación con la Santa Sede.