Durante una sesión en el Yuan Legislativo, la legisladora independiente May Chin (高金素梅) acusó al ejecutivo de ceder excesivamente ante las exigencias de Estados Unidos en el contexto de la guerra comercial, lo que, según ella, está afectando negativamente a la población. Además, la legisladora criticó la falta de una postura firme como la de otros países como Singapur, y reprochó al Ejecutivo su gestión de la crisis arancelaria.
El primer ministro Cho Jung-tai (卓榮泰) respondió que Taiwán no se somete ni a China continental ni a Estados Unidos, y recalcó que ya se ha cuestionado públicamente la validez de los métodos arancelarios aplicados por la administración Trump. Aunque Cho aseguró que se tomarán medidas firmes, también descartó una estrategia de represalia, favoreciendo en su lugar la vía diplomática y la preparación para futuras negociaciones.
Ante los rumores de nuevas exigencias estadounidenses, como el aumento de compras de bonos del Tesoro o la conversión a bonos a 100 años sin intereses, Cho aclaró que esas opciones están en evaluación, pero no son definitivas. Además, confirmó que Taiwán ya tiene preparados los materiales para una segunda ronda de negociaciones comerciales con Estados Unidos, la cual se espera que tenga lugar antes de septiembre, una vez concluida la primera ronda de consultas que EE.UU. mantiene con otros países.