El Gobierno taiwanés ha denunciado un aumento en los incidentes provocados por embarcaciones pesqueras de China continental que dañan de manera intencionada o reiterada los cables submarinos de telecomunicaciones. Este tipo de acciones se considera parte de las “tácticas de zona gris” que utiliza China continental para hostigar sin generar conflicto militar directo. Ante esta situación, el Consejo de Asuntos Oceánicos ha sido convocado por el Yuan Legislativo para informar sobre las medidas adoptadas.
La presidenta del consejo, Kuan Bi-ling (管碧玲), señaló que algunas embarcaciones están manipulando los sistemas de identificación automática AIS para ocultar sus movimientos, e incluso se han detectado barcos taiwaneses simulando ser patrulleras chinas. Dado que actualmente no hay sanciones legales específicas para este tipo de comportamiento, se está trabajando en una reforma para poder penalizarlo. Además, las autoridades siguen de cerca casos sospechosos como el del buque chino Chang Shun (長順輪), que navegó sin rumbo fijo durante semanas en zonas sensibles antes de volver al puerto con otro nombre.
Las autoridades han reforzado la vigilancia con protocolos de alerta y respuesta coordinados entre distintas agencias. Si bien hay sospechas de posible infiltración de espías chinos en la Guardia Costera, hasta ahora no se ha hallado evidencia. El Gobierno ha reiterado su compromiso de proteger la seguridad marítima y la integridad de las infraestructuras estratégicas del país.