Ante la entrada en vigor este 9 de abril de los aranceles recíprocos impuestos por Estados Unidos, el ministro de Economía, Kuo Jyh-hui (郭智輝), informó ante la Comisión de Economía del Yuan Legislativo que los sectores más afectados serán los de manufactura tradicional y las pequeñas y medianas empresas (pymes), mientras que la industria electrónica, de servidores y tecnología de punta sufrirá un impacto limitado. Para enfrentar la situación, el Gobierno ha asignado un presupuesto especial de NTD 88 000 millones (alrededor de USD 2700 millones) y, de ser necesario, este monto se incrementará.
Según Kuo, aunque los aranceles del 32 % son preocupantes, ya se han mantenido conversaciones con empresas clave, como las de servidores, que afirmaron no sentirse gravemente afectadas debido a que la carga tributaria recae en sus clientes internacionales. Además, muchas de estas compañías tienen plantas en México, lo que permite acceder a beneficios arancelarios. También destacó que productos como piezas de repuesto para automóviles siguen teniendo ventajas competitivas que mitigan el efecto de los impuestos.
Por su parte, el director del Consejo Nacional de Desarrollo, Liu Chin-ching (劉鏡清), señaló que, aunque el escenario más grave que contempló el Gobierno fue un arancel del 35 %, las estrechas relaciones económicas y diplomáticas entre Taiwán y Estados Unidos podrían facilitar las negociaciones. Liu enfatizó que la cadena de suministro no se puede reorganizar de la noche a la mañana y que Taiwán, debido a su posición estratégica, podría estar entre los primeros países en ser llamados a negociar con Washington, según las declaraciones del presidente Donald Trump.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Trabajo también ha tomado medidas para contrarrestar los efectos que los aranceles podrían tener sobre el empleo. El ministro de Trabajo, Hung Shen-han (洪申翰), explicó que ya se han activado cuatro programas de apoyo, financiados con NTD 15 000 millones (aproximadamente USD 455 millones), y que próximamente se anunciará un paquete adicional adaptado a la coyuntura arancelaria. Este incluiría ajustes regionales y sectoriales más precisos, así como posibles ampliaciones de cobertura y montos de subsidios.
Hung subrayó que cualquier empresa que reciba apoyo deberá respetar los derechos laborales, abstenerse de despedir personal o de deteriorar las condiciones de trabajo. Aclaró que el objetivo de las ayudas es brindar estabilidad al empleo sin permitir abusos o usos indebidos por parte de las empresas. Esto se considera especialmente relevante ante los informes de que algunos pedidos industriales ya se han visto afectados por los nuevos aranceles.
Por otro lado, el Ministerio de Trabajo se encuentra bajo escrutinio por el uso indebido de 72 millones de dólares taiwaneses del Fondo para la Estabilidad Laboral, que habrían sido destinados a eventos como conciertos y mudanzas. El ministro Hung afirmó que se respetarán las observaciones de la Oficina Nacional de Auditoría y que, de encontrarse responsabilidad individual, se cooperará plenamente con las autoridades judiciales. Aseguró también que el dinero será reintegrado al presupuesto público en 2026 como parte de un ejercicio de transparencia y corrección.