El viernes 28 de marzo, un fuerte sismo sacudió Birmania, provocando el colapso de numerosos edificios y causando más de dos mil fallecimientos. En el hotel Great Wall, ubicado en Mandalay, la segunda ciudad más grande del país, un matrimonio taiwanés de apellido Lin quedó atrapado. El esposo, que estaba cerca de la entrada, logró escapar en el momento del derrumbe, pero su esposa quedó bajo los escombros.
Aunque la mujer logró comunicarse con el exterior, no pudo ser rescatada a tiempo. El lunes 31 de marzo se informó sobre su presunto fallecimiento. Al día siguiente, martes 1 de abril, los rescatistas realizaron una nueva inspección en la zona colapsada del hotel sin encontrar signos de vida, por lo que se dio por finalizada la operación de rescate, según informó Lo Chen-hua (羅振華), secretario general de la Asociación de Empresarios Taiwaneses en Birmania.
Lo Chen-hua señaló que cerca del 80 % de los hoteles de la zona han quedado inhabitables y los restantes han optado por no operar. Además, el suministro eléctrico sigue interrumpido. El señor Lin, sobreviviente del siniestro, ha sido alojado temporalmente en un templo local.
La Asociación de Empresarios Taiwaneses en Birmania ha proporcionado carpas, alimento y otros suministros a los damnificados. No obstante, el intenso calor, el colapso de carreteras y la escasez de recursos han complicado las labores de rescate. Lo Chen-hua advirtió sobre el riesgo de dengue y la urgente necesidad de vacunas contra el tétanos, bolsas para cadáveres y mascarillas.