El Ejército Popular de Liberación de China continental (EPL) anunció este 1 de abril maniobras militares conjuntas alrededor de Taiwán, alegando que eran una "advertencia severa" contra las fuerzas separatistas. Estas maniobras involucran unidades del ejército de tierra, la marina, las fuerzas aéreas y las divisiones de cohetería, con ejercicios centrados en el patrullaje de alerta en el aire y el mar, ataques contra objetivos terrestres y marítimos, y el control de rutas estratégicas. En respuesta, el Ministerio de Defensa de Taiwán aseguró que ya había detectado estos movimientos con antelación y desplegado las fuerzas necesarias para manejar la situación.
El Gobierno taiwanés condenó enérgicamente las maniobras, acusando a China continental de ser un "creador de problemas" en la región y de socavar la paz y la estabilidad del Indo-Pacífico. La portavoz de la Oficina Presidencial, Kuo Ya-hui (郭雅慧), destacó que la paz en el estrecho de Taiwán es de interés global y que China continental, con sus acciones unilaterales y provocaciones militares en áreas como el Mar de China Meridional y el Indo-Pacífico, está desafiando el orden internacional.
El primer ministro Cho Jung-tai (卓榮泰) enfatizó por su parte que el país seguirá monitoreando de cerca las maniobras del EPL y que el Gobierno no permitirá que afecten la seguridad nacional, el tránsito marítimo y aéreo, ni la vida cotidiana de los ciudadanos. Cho añadió que el uso de la fuerza militar no es el comportamiento de un país moderno y progresista y que China continental debería centrarse en resolver sus propios problemas internos en lugar de aumentar la tensión en la región.
Por su parte, el ministro de Defensa, Wellington Koo (顧立雄), indicó que el ejército taiwanés ha estado siguiendo los movimientos del portaaviones Shandong (山東艦) desde que zarpó el 29 de marzo y que ha mantenido una estricta vigilancia sobre la actividad militar de China continental en el área. También mencionó que las crecientes revelaciones sobre corrupción dentro del EPL ponen en duda su capacidad real de combate, sugiriendo que sus amenazas pueden ser más retóricas que efectivas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores también condenó las maniobras y pidió a Pekín que cese sus provocaciones militares, advirtiendo que estas acciones no solo afectan a Taiwán sino también a países vecinos como Japón, Corea del Sur, Australia y Filipinas. Además, subrayó que mantener la estabilidad en el estrecho de Taiwán es un consenso internacional y que la intimidación militar solo dañará la imagen global de China continental.
Por último, el Consejo para los Asuntos de China Continental (MAC, siglas en inglés) reiteró que el Gobierno de Taiwán está comprometido con la defensa de su soberanía y sistema democrático, y advirtió que la militarización china en la región representa una amenaza no solo para Taiwán sino para todo el Indo-Pacífico. Mientras tanto, la Administración de Puertos y Navegación informó que las operaciones marítimas en Taiwán siguen funcionando con normalidad, aunque se mantendrá una estrecha vigilancia sobre la situación.