Funcionarios taiwaneses rechazaron la idea de que Taiwán podría enfrentar un destino similar al de Ucrania, argumentando que la estrategia de EE. UU. está claramente enfocada en la región del Indo-Pacífico y en la contención de China continental. También resaltaron que Taiwán es un actor clave en la Primera Cadena de Islas y en la industria de semiconductores, lo que lo hace indispensable para la seguridad y la economía global. También señalaron que las diferencias entre Taiwán y Ucrania en términos de geografía, estrategia y comercio internacional hacen que esta comparación sea errónea y parte de una campaña de desinformación.
Desde la llegada del nuevo gobierno estadounidense, han surgido preocupaciones sobre posibles cambios en la relación entre Taiwán y EE. UU., pero analistas aseguran que la resistencia democrática contra el autoritarismo sigue siendo prioritaria. La administración de Trump ha mostrado un interés continuo en la región del Indo-Pacífico, como lo demuestran sus reuniones con líderes de Japón e India y el fortalecimiento del discurso contra la coerción de China continental. Además, la eliminación de referencias en contra de la independencia de Taiwán en el sitio web del Departamento de Estado sugiere una postura más firme en el tema.
Altos funcionarios estadounidenses, como el secretario de Defensa Pete Hegseth y el comandante del Comando Indo-Pacífico Samuel Paparo, han enfatizado la necesidad de fortalecer la cooperación con aliados en Asia para contrarrestar a China continental, Rusia y Corea del Norte. Donald Trump Jr. también destacó que la estrategia militar de EE.UU. debe centrarse en contener a China continental y evitar una guerra. Funcionarios taiwaneses insistieron en que cualquier intento de presentar a Taiwán como un «peón desechable» es una distorsión de la realidad y una táctica de guerra cognitiva, subrayando que la estabilidad en el estrecho de Taiwán es fundamental para la seguridad global.