La nueva política de Donald Trump en Estados Unidos plantea desafíos para varios países. El ministro de Relaciones Exteriores, Lin Chia-lung (林佳龍), declaró el día 2 en un programa en línea que la continuidad de la política de Trump 2.0 es mayor que sus cambios y que, para Taiwán, representa más una oportunidad que una amenaza. En cuanto a la eliminación de la frase "No apoyamos la independencia de Taiwán" en la página web del Departamento de Estado de EE. UU., Lin afirmó que las relaciones entre EE. UU. y Taiwán, así como entre EE. UU. y China continental, deberían desvincularse para evitar que China continental controle el discurso internacional.
En la entrevista, se le preguntó al ministro sobre el impacto de la nueva administración de Trump en las relaciones entre Taiwán y EE. UU. Lin expresó que la continuidad de Trump 2.0 brinda estabilidad y que Taiwán ya tiene experiencia de cooperación con EE. UU. desde su primer mandato. Señaló que el segundo mandato de Trump representa más oportunidades que amenazas para Taiwán, aunque enfatizó la importancia de tomar en serio sus declaraciones. También destacó que la seguridad de Taiwán está garantizada por iniciativas como la estrategia del Indo-Pacífico y el Diálogo Cuadrilateral de Seguridad (Quad), además del reciente tránsito de buques de guerra estadounidenses y canadienses por el estrecho de Taiwán, en defensa de la libertad de navegación.
El Departamento de Estado de EE. UU. actualizó en febrero su sección sobre Taiwán y eliminó la frase "No apoyamos la independencia de Taiwán". Lin afirmó que Taiwán no necesita hacer referencia constante a China continental en sus relaciones internacionales y que debe superar la perspectiva de la Guerra Fría en la que su relación con EE. UU. se enmarca dentro de la relación entre EE. UU. y China continental. Sobre la postura de Trump respecto a la defensa de Taiwán, Lin recordó que el presidente Lai Ching-te (賴清德) ha prometido aumentar el gasto en defensa al 3 % del PIB y que EE. UU. ha reaccionado positivamente a ello. Además, en relación con la industria de semiconductores, Lin señaló que la inversión de TSMC en EE. UU. fortalece la cooperación bilateral, destacando que Taiwán y EE. UU. deberían verse como aliados en la industria de chips en lugar de competidores. También insistió en que la diplomacia taiwanesa debe enfocarse en encontrar puntos en común beneficiosos para ambas partes en la política de Trump 2.0.