El presidente Lai Ching-te (賴清德) recibió en la mañana de hoy día 24 al grupo de familiares de víctimas del 228 que residen en el extranjero, agradeciendo su compromiso en la lucha por la justicia y su esfuerzo por hacer escuchar la voz de Taiwán en el mundo. Lai reconoció el gran costo humano y social que el Incidente del 28 de febrero de 1947 significó para Taiwán, causando heridas que aún persisten. En nombre del gobierno, expresó nuevamente sus disculpas y enfatizó que la pérdida de numerosos líderes sociales representó un daño irreparable para el país.
El mandatario destacó las medidas gubernamentales para la reparación histórica, incluyendo reconocimiento de responsabilidades, disculpas oficiales, compensaciones, investigaciones, rehabilitación de la memoria de las víctimas, anulación de sentencias injustas y la creación de monumentos conmemorativos. Subrayó que la labor de justicia transicional sigue en marcha, con el objetivo de esclarecer la verdad, garantizar la reparación y evitar la repetición de este tipo de tragedias.
Lai insistió en la importancia de que el pueblo taiwanés no olvide su historia, diferenciando entre democracia y autoritarismo, y defendiendo la libertad y derechos ciudadanos. También reafirmó el compromiso del gobierno de proteger la seguridad de la nación y evitar que hechos similares vuelvan a ocurrir.
En este sentido, declaró que la defensa de la soberanía de Taiwán es clave, reiterando que la República de China (Taiwán) y la República Popular China son entidades separadas, que la soberanía de Taiwán no puede ser violada ni anexada, y que el futuro de Taiwán sólo puede ser decidido por sus 23 millones de habitantes.
Finalmente, hizo un llamado a la unidad de todos los taiwaneses, sin distinción de origen o etnia, destacando que quien se identifique con esta tierra es su legítimo dueño. Instó a la población a proteger la democracia, la libertad y los derechos humanos, asegurando la estabilidad y prosperidad de Taiwán para las futuras generaciones.