El presidente Lai Ching-te (賴清德) convocó una reunión de alto nivel en seguridad nacional en la Oficina Presidencial el 14 de febrero para analizar la situación nacional e internacional y definir estrategias de respuesta. Lai anunció tres prioridades clave, siendo la primera el aumento del presupuesto de defensa al 3 % del PIB mediante la asignación de un presupuesto especial, demostrando así el compromiso de Taiwán con su autodefensa. Además, instó a los partidos de la oposición a dar prioridad a la defensa y la diplomacia, colocando la seguridad nacional por encima de diferencias políticas.
El anuncio de Donald Trump sobre un plan de "aranceles recíprocos" influyó en la agenda de la reunión, ya que se debatieron estrategias para mantener la estabilidad económica y la seguridad de Taiwán en el contexto de cambios globales. Lai advirtió que el mundo democrático se enfrenta a amenazas de regímenes autoritarios y destacó que las prácticas de China continental, como el dumping y la competencia desleal, han afectado el orden económico mundial. En este sentido, el gobierno taiwanés busca garantizar su papel en la cadena de suministro global y su desarrollo ante los nuevos desafíos.
En términos de seguridad nacional, Lai subrayó la necesidad de fortalecer la soberanía, la defensa y la resiliencia económica de Taiwán, reforzando alianzas con países democráticos afines. Además del incremento del gasto militar, anunció reformas legales para contrarrestar la infiltración y la guerra cognitiva de China continental. También promoverá una estrategia económica global centrada en la protección de la alta tecnología y la construcción de una cadena de suministro democrática junto con países aliados. Lai enfatizó que la competencia política no debe comprometer la seguridad nacional, instando a la unidad en defensa y relaciones exteriores.