El presidente Lai Ching-te (賴清德) convocó una reunión de seguridad nacional tras el anuncio del plan de "aranceles recíprocos" de Donald Trump. En su declaración posterior, delineó una estrategia nacional que abarca las relaciones con EE. UU., el desarrollo de la industria de semiconductores y las relaciones con China continental. Lai destacó el apoyo constante de la administración Trump a Taiwán y aseguró que, aunque puedan surgir cambios en la política bilateral, la confianza y cooperación entre ambos países seguirán siendo sólidas.
Respecto a la industria de semiconductores, Lai afirmó que Taiwán es una potencia en el sector y está preparado para afrontar nuevos retos. En respuesta a la creciente atención de Trump sobre la industria taiwanesa, el Gobierno reforzará el diálogo con EE. UU. y lanzará la iniciativa de una "Cadena de Suministro Democrática de Semiconductores Globales", en alianza con otras democracias, para fortalecer la estabilidad y diversificación del sector.
En cuanto a las relaciones con China continental, Lai subrayó la importancia de evitar un juego de suma cero entre los lazos entre Taiwán y EE. UU. y las relaciones entre EE. UU. y China continental. Lai afirmó que Taiwán actuará con responsabilidad en el ámbito internacional y reiteró su postura de "ni sumisión ni provocación" ante Pekín, manteniendo un enfoque resiliente y estable.