El presidente de EE. UU., Donald Trump, podría anunciar próximamente la imposición de aranceles recíprocos a múltiples países, y se ha informado que los semiconductores fabricados en Taiwán estarían entre los productos afectados. Ante esta posibilidad, el Ministerio de Economía de Taiwán enviará una delegación encabezada por el viceministro de Comercio, Chiang Wen-juo (江文若), a Washington el 11 de febrero para dialogar con el equipo de Trump y buscar una solución favorable. Además, el gobierno taiwanés ha mantenido conversaciones con asociaciones industriales para evaluar alternativas, como la reubicación de fábricas en México para mitigar el impacto de una posible guerra comercial.
En este contexto, TSMC, el principal fabricante de semiconductores de Taiwán, ha iniciado la producción en masa en su primera fábrica en Arizona y celebrará por primera vez su junta directiva en EE. UU. el 12 de febrero. Se espera que en la reunión se discutan nuevas inversiones en suelo estadounidense y la expansión de su tecnología avanzada como una posible estrategia para obtener exenciones arancelarias. Analistas financieros han señalado que, al igual que Canadá, México y Japón, que han realizado concesiones comerciales para obtener beneficios de EE. UU., TSMC podría adoptar medidas similares para evitar tarifas punitivas.
El gobierno de Trump ha expresado en reiteradas ocasiones su deseo de que EE. UU. produzca más chips avanzados en su territorio y ha considerado aplicar aranceles a los semiconductores extranjeros para incentivar esta política. Sin embargo, expertos han advertido que imponer altas tarifas a los chips de TSMC perjudicaría principalmente a las empresas estadounidenses que dependen de estos productos para sus propias cadenas de producción. En este sentido, la industria de semiconductores sigue con atención los próximos movimientos de Trump y de TSMC, ya que cualquier decisión podría tener un impacto significativo en la economía global.
La congresista demócrata Judy Chu ha criticado la posible decisión de Trump de gravar los semiconductores taiwaneses, calificándola de un error estratégico. Durante un evento en Los Ángeles, Chu señaló que EE. UU. debería fortalecer su relación con Taiwán en lugar de perjudicarla con medidas arancelarias, ya que la isla es un socio clave en la industria de chips y una democracia fundamental en Asia. Además, advirtió que la estrategia de Trump de anunciar y retirar aranceles según sus intereses genera incertidumbre en el comercio internacional y afecta a aliados históricos como Taiwán, Canadá y México.
Ante la incertidumbre sobre la política comercial de Trump, expertos del sector han comenzado a especular sobre posibles movimientos de TSMC, como ampliar sus inversiones en EE. UU. o ceder participación tecnológica como moneda de cambio. Sin embargo, algunos analistas advierten que la empresa podría tener poco margen de negociación ante la presión del gobierno estadounidense. Mientras tanto, el mercado global de semiconductores sigue atento a los acontecimientos, ya que cualquier cambio en las relaciones entre Taiwán y EE. UU. podría alterar la dinámica de la industria y afectar la estabilidad del suministro de chips a nivel mundial.