Medios extranjeros informaron que la empresa taiwanesa TRC supuestamente vendió componentes clave a Rusia para mejorar el rendimiento de bombas militares. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán desmintió ayer, día 8, esta acusación, calificándola como completamente falsa. Según las investigaciones, el incidente corresponde a una acción conjunta de China continental y Rusia para fabricar imitaciones de productos taiwaneses, utilizando deliberadamente la marca TRC para hacerlos pasar por componentes de origen taiwanés. Exteriores señaló que este acto es un ataque de desinformación dirigido contra Taiwán.
El medio independiente de temas militares Defence Blog informó el día 4, citando al activista ucraniano Vadym Labas, que una empresa taiwanesa llamada TRC habría vendido servomecanismos a Rusia, mejorando así el rendimiento de bombas militares. Otros medios extranjeros también afirmaron que una empresa taiwanesa dedicada a producir sistemas de control de tracción habría vendido productos a Rusia para su uso en bombas militares.
Exteriores aclaró por escrito que esta información es totalmente falsa. Además, condenó enérgicamente los actos perversos de quienes fabrican desinformación para atacar a Taiwán y llamó a todos los sectores a discernir entre la verdad y la falsedad para evitar ser engañados.
El Ministerio explicó que, tras conocer el informe el 6 de enero, instruyó a la oficina de representación en Polonia a contactar con las autoridades ucranianas para esclarecer los hechos. Ucrania respondió de inmediato indicando que este caso parece ser una acción conjunta de China continental y Rusia para fabricar imitaciones de productos taiwaneses, agregando deliberadamente la marca TRC en las piezas y empaques para simular la procedencia taiwanesa.
Exteriores añadió que Vadym Labas, fuente original de la información, también aclaró públicamente en su cuenta de Facebook que Taiwán apoya firmemente a Ucrania. Tras una investigación adicional, se descubrió que esta artimaña posiblemente había sido ejecutada por comerciantes inescrupulosos de China continental y Rusia, que buscaban evadir sanciones y al mismo tiempo desacreditar a Taiwán.
Exteriores indicó que ya se ha puesto en contacto con la Oficina de Comercio Internacional del Ministerio de Economía para esclarecer la información sobre la empresa taiwanesa implicada. La empresa taiwanesa con abreviatura en inglés TRC declaró el lunes 6 a CNA que no fabrica sistemas de control de tracción, y que tomará acciones legales contra las acusaciones infundadas.