El Yuan Legislativo aprobó recientemente en tercera lectura tres controvertidas enmiendas legislativas, incluida la Ley de Distribución de Ingresos Fiscales, lo que ha generado intensos debates entre el gobierno central, los partidos políticos y la sociedad. El Yuan Ejecutivo expresó su preocupación por la falta de consenso en la aprobación de la enmienda, destacando que no se acompañó de una revisión de las competencias gubernamentales y que su implementación inmediata podría impactar gravemente el presupuesto general del próximo año.
Según el gobierno, la nueva ley redistribuye 3753 millones de dólares taiwaneses adicionales a los gobiernos locales, lo que podría interrumpir proyectos nacionales en áreas clave como la prevención de desastres y el desarrollo infraestructural. La portavoz del Yuan Ejecutivo, Michelle Lee (李慧芝), advirtió que la falta de una fecha de entrada en vigor complica la planificación presupuestaria y destacó la necesidad de llegar a un consenso para evitar impactos negativos en los programas en curso.
Por su parte, el KMT defendió la reforma argumentando que permitirá a los gobiernos locales retener más ingresos fiscales, incentivando la atracción de inversiones y reduciendo las disparidades regionales. Según el partido, la reforma rompe con la dependencia de los gobiernos locales del financiamiento centralizado, fomentando un modelo fiscal más equitativo y sostenible.
El PDP, sin embargo, criticó la medida, afirmando que perjudicará la capacidad del gobierno central para financiar proyectos nacionales esenciales y que la redistribución de los ingresos fiscales favorece de manera desproporcionada a las regiones del norte sobre las del sur. También acusaron al KMT de aprobar la enmienda con fines políticos, comprometiendo la estabilidad fiscal del país y generando posibles retrocesos en áreas clave como el bienestar social y la educación.