El Batallón 211 de la Policía Militar, responsable de proteger la Oficina Presidencial taiwanesa, está bajo escrutinio tras descubrirse que algunos oficiales filtraron información de seguridad a agentes chinos. Una investigación adicional reveló que un oficial de la Policía Nacional, destacado en el Centro de Operaciones Especiales, también compartió detalles confidenciales de la agenda presidencial. El oficial fue arrestado y suspendido de su cargo, enfrentando cargos relacionados con la violación de secretos de Estado.
La portavoz presidencial, Kuo Ya-hui (郭雅慧), aseguró que el caso será procesado estrictamente bajo el marco de la ley, y condenó las acciones de los involucrados, resaltando que no solo dañan la confianza pública en las fuerzas de seguridad, sino que también comprometen la seguridad nacional. Kuo subrayó que el gobierno no tolerará ninguna violación y se aplicarán sanciones ejemplares.
La Oficina Presidencial también anunció medidas para reforzar la formación y concienciación sobre la protección de secretos de Estado. Este esfuerzo busca elevar la vigilancia y prevenir futuros incidentes que comprometan la defensa nacional.
Legisladores de diversos partidos enfatizaron la necesidad de fortalecer la seguridad presidencial. El Kuomintang instó a una investigación profunda, mientras que el Partido Democrático Progresista criticó las brechas de seguridad y pidió reforzar los mecanismos de evaluación de lealtad para prevenir infiltraciones y actividades subversivas de China continental.