El secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, afirmó que la comunidad internacional rechaza la idea de que Taiwán sea un asunto exclusivamente interno de China continental y subrayó que durante los últimos años, Estados Unidos ha aumentado la atención global hacia la situación en Taiwán, especialmente en la región del Atlántico europeo.
Blinken explicó que China continental, junto con Rusia, Irán y Corea del Norte, forma alianzas basadas en intereses y debilidades comunes. Sin embargo, destacó que Pekín debe considerar la percepción global de sus acciones. Aunque se presenta como promotora de la paz, es el principal proveedor de la industria de defensa rusa, lo que contradice su narrativa oficial.
Enfrentada a retos geopolíticos, la administración Biden ha fortalecido la cooperación entre Europa y el Indo-Pacífico, incluyendo la participación de Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur en iniciativas de la OTAN. Estos esfuerzos buscan unificar estrategias frente a desafíos comunes, como la estabilidad en el estrecho de Taiwán.
Blinken destacó que la estabilidad de Taiwán es crucial para la economía global, ya que el 50 % del tráfico de contenedores y el 70 % de los microchips del mundo dependen de esta región. El secretario de Estado saliente advirtió que una crisis en Taiwán tendría repercusiones económicas y de seguridad globales, lo que ha llevado a más países a adoptar posturas firmes hacia China continental, exigiendo paz en el Estrecho y resaltando la importancia estratégica de la isla.