La 15ª edición del Foro de Ciudades Taipéi-Shanghai se llevó a cabo en medio de protestas organizadas por grupos locales y proindependentistas, quienes denunciaron que el evento es parte de la estrategia de "guerra política" de China continental. Los manifestantes criticaron al alcalde de Taipéi, Chiang Wan-an (蔣萬安), por insistir en la celebración del foro mientras aviones militares chinos intensifican sus actividades alrededor de Taiwán, acusándolo de "abrir la puerta al enemigo" y poner en riesgo la soberanía del país.
El presidente del Partido para el Progreso de Taiwán, Wang Hsing-huan (王興煥), señaló que el foro y las maniobras militares son dos caras de la misma estrategia para anexionar Taiwán, acusó a Chiang de actuar como "agente chino" y pidió a los taiwaneses mantenerse vigilantes frente a la amenaza. Otros líderes de estos grupos, como Li Chuan-hsin (李川信), cuestionaron la supuesta igualdad del evento, argumentando que Taiwán ni siquiera puede usar su nombre oficial en el foro, mientras ciudadanos taiwaneses siguen siendo detenidos “arbitrariamente” en China continental.
Durante el desarrollo del evento, las tensiones se elevaron cuando los manifestantes intentaron irrumpir en el recinto, pero la policía los contuvo sin que la situación se agravara. Mientras tanto, representantes del Partido Nuevo, opuesto a los grupos proindependencia y partidario de la unificación, defendieron el foro y confrontaron a los manifestantes, generando un intenso cruce de opiniones sobre las implicaciones políticas del evento.