El expresidente del Yuan Legislativo, Wang Jin-pyng (王金平), propuso una nueva narrativa para las relaciones entre Taiwán y China continental, basada en la idea de que "los poderes administrativos de ambos lados no se subordinan mutuamente, mientras que la soberanía es compartida, pero no dividida". Wang abogó por aceptar la realidad de la separación administrativa sin abandonar el objetivo de buscar el bienestar mutuo entre las poblaciones de ambas orillas, destacando que esta postura es la más pragmática para reducir tensiones y abrir oportunidades de paz.
El ministro de Relaciones Exteriores, Lin Chia-lung (林佳龍), respondió subrayando que Taiwán es un país soberano e independiente, y advirtió que diferenciar entre soberanía y poder administrativo puede generar confusiones terminológicas. Lin insistió en que el gobierno democrático de Taiwán tiene la responsabilidad de proteger los derechos de sus ciudadanos y que su enfoque hacia las relaciones con China continental se basa en los "cuatro pilares de la paz", promoviendo el diálogo con igualdad y respeto mutuo.
Por su parte, la ministra del Interior, Liu Shih-fang (劉世芳), expresó respeto hacia Wang Jin-pyng, destacando su esfuerzo por fomentar el consenso en Taiwán y ofrecer una visión pragmática para el desarrollo de las relaciones bilaterales. Sin embargo, desde el PDP, su director del Departamento de China, Wu Chun-chi (吳峻鋕), reafirmó la postura del partido: las relaciones bilaterales deben basarse en el principio de que "la República de China y la República Popular de China no se subordinan mutuamente", mientras se garantiza la soberanía y se protege la democracia taiwanesa.
La propuesta de Wang Jin-pyng también coincidió con debates sobre la influencia de China continental en Taiwán, tras la publicación de un documental realizado por un influencer que reveló supuestos intentos de Pekín de manipular a la opinión pública mediante influencers taiwaneses. Lin Chia-lung advirtió que estas tácticas forman parte de una campaña de desinformación más amplia, un problema que también preocupa a la comunidad internacional. El gobierno de Taiwán subrayó la importancia de fortalecer la alfabetización mediática para proteger su democracia.