El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, declaró inesperadamente un estado de emergencia el 3 de diciembre, pero este fue rápidamente revocado por la Asamblea Nacional, generando un breve período de inestabilidad política. Según Lee Eun-ho, representante de Corea del Sur en Taiwán, este incidente fue una cuestión interna que no afectará a las relaciones internacionales de Corea. El viceministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Tien Chung-kwang (田中光), también confirmó que las relaciones entre Taiwán y Corea del Sur se mantendrán sólidas y enfocadas en la paz y la seguridad regional.
El contexto internacional añade complejidad a este evento, con cambios de liderazgo en Estados Unidos, un gobierno japonés debilitado y cuestionamientos sobre la estabilidad de la alianza entre Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. A pesar de estos desafíos, Tien expresó optimismo respecto a una posible reorganización y fortalecimiento de esta alianza para abordar los problemas regionales y mantener su apoyo a Taiwán.
Por último, una publicación del Partido Democrático Progresista que comparaba la ley marcial en Corea del Sur con la situación política en Taiwán desató controversias, aunque Lee Eun-ho evitó opinar al respecto. Este episodio subraya la importancia de la estabilidad política en Corea del Sur y su impacto potencial en las dinámicas geopolíticas del noreste de Asia y la región del Pacífico.