Ante la persistencia de incidentes relacionados con el uso del colorante prohibido Rojo Sudán en alimentos, se detectó recientemente que la cúrcuma en polvo importada desde India contenía esta sustancia. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Taiwán (FDA) anunció medidas estrictas, estableciendo controles fronterizos al 100 % para cada lote de cúrcuma en polvo proveniente de India desde el 5 de noviembre. Sin embargo, tras nuevas denuncias y presiones del Legislativo, la FDA amplió este control a todos los países exportadores.
Desde principios de este año, los casos relacionados con el colorante Rojo Sudán han sido recurrentes. Primero se identificó en chile en polvo, seguido de cúrcuma y curry, también contaminados. En una inspección, se encontró que cúrcuma en polvo proveniente de India contenía este colorante, afectando a productos ya distribuidos en el mercado. Un caso destacado involucró a una empresa de Kaohsiung, Dehe Trading Company, cuyos productos contaminados sumaban más de 3000 kilogramos, utilizados para fabricar cúrcuma en polvo y suplementos alimenticios, que ya habían sido consumidos por el público.
Durante una sesión de la Comisión de Salud y Bienestar del Legislativo el 21 de noviembre, la legisladora del Kuomintang Wang Yu-min (王育敏) cuestionó las medidas de la FDA, señalando que inicialmente solo investigaban productos indios, a pesar de que Taiwán importa cúrcuma de otros países como Vietnam, China continental, Malasia, Indonesia, España y Sri Lanka. Wang subrayó que muchos consumidores, especialmente personas mayores, consideran la cúrcuma un alimento saludable, por lo que exigió una revisión exhaustiva y estricta de todos los productos importados. En respuesta, el director de la FDA, Juang Shin-hung (莊聲宏), aseguró que todos los lotes de cúrcuma en polvo serán inspeccionados independientemente del país de origen.
El uso del colorante Rojo Sudán en alimentos está prohibido según la Ley de Seguridad Alimentaria e Higiene de Taiwán. Las sanciones para quienes violen esta normativa incluyen hasta siete años de prisión y multas de hasta 80 millones de dólares taiwaneses. Además, cualquier producto que contenga este colorante debe ser incautado y destruido. En el caso de detecciones en controles fronterizos, los productos serán eliminados sin posibilidad de devolución al país de origen.