Con las elecciones presidenciales de EE. UU. próximas, funcionarios de seguridad nacional han señalado que China continental está intensificando su narrativa de “apuesta”, sugiriendo que las autoridades de Taiwán no entienden las tendencias y desarrollos actuales, que Taiwán será visto como “pieza desechable” y que habrá “consecuencias” tras las elecciones en EE. UU. y Japón. Además, el panorama político y económico global enfrenta cuatro grandes desafíos: una mayor unión entre China continental, Rusia, Irán y Corea del Norte, el exceso de producción en China continental, el fracaso de sus políticas antimercado, y la persistente amenaza militar china en el Indo-Pacífico.
La situación político-económica global se ve afectada por estos cuatro desafíos interrelacionados. Con la reciente renovación de gobiernos en varios países clave, como Reino Unido y Francia, China continental ha intentado operar de manera individual con estos nuevos gobiernos, mientras que conflictos como la guerra Rusia-Ucrania y las tensiones en Medio Oriente siguen afectando la economía y política global. Se menciona que Pekín está evitando enfrentarse con la Unión Europea como bloque, optando por influir en las nuevas administraciones. Asimismo, los efectos de estos conflictos en el panorama político de EE. UU. se observan como variables potencialmente influyentes en las elecciones.
Según expertos en seguridad, la unión entre China continental, Rusia, Irán y Corea del Norte, conocida como "CRINK", está intensificando los conflictos regionales y dando a Rusia una mayor libertad para sus acciones militares. En el ámbito económico, la incapacidad de China continental para estimular su demanda interna está causando un exceso de producción que impacta negativamente los mercados globales, con industrias como la petroquímica y el acero afectadas. Durante eventos comerciales como el "Día del Soltero", se espera que empresas chinas como Taobao, Shein y Temu subsidien los costos de envío al extranjero, generando una competencia desleal que amenaza los mercados internos de otros países.
Para Taiwán y el Indo-Pacífico, la estrategia de disuasión militar china sigue activa, con un enfoque particular en el control de “los tres mares” para contrarrestar las democracias. En respuesta, Japón y EE. UU. realizaron ejercicios militares a gran escala, mientras que el Parlamento Europeo aprobó resoluciones para contrarrestar la presión de China continental y evitar su aislamiento diplomático de Taiwán. Los funcionarios taiwaneses destacan que el apoyo de EE. UU. a Taiwán no es una “apuesta”, sino una política respaldada por un compromiso bipartidista que incluye asistencia militar y colaboración estratégica, reafirmando la relevancia de Taiwán en el contexto geopolítico actual.