La desertora norcoreana Jo Eun-sil, en una entrevista con Radio Taiwán Internacional, expresó que vivir en Corea del Norte es como "vivir en una 'prisión sin muros'", ya que la libertad está estrictamente limitada en todos los aspectos. Describió cómo el gobierno norcoreano controla rigurosamente la vida cotidiana de la población, imponiendo trabajos forzados y hasta regulando decisiones simples como la ropa o el peinado.
Aunque Jo posee un título universitario, comentó que no tenía libertad para elegir su carrera, ya que el gobierno asignaba todos los empleos y salarios. Criticó la política de prioridad militar del régimen norcoreano, que deja a la gente con salarios miserables, tanto que un mes de sueldo apenas alcanza para comprar una botella de licor, obligando a la población a buscar otras maneras de sobrevivir.
Mencionó que cuando dejó Corea del Norte en 2019, no era raro que uno de cada diez habitantes muriera de hambre. Esta falta de autonomía personal, sumada a la esperanza de un futuro mejor, fue lo que finalmente la llevó a desertar.
La filial de Amnistía Internacional en Corea del Sur publicó el año pasado el libro "Más de 60 voces: Reflexiones sobre la vida cotidiana en Corea del Norte", que recopila las experiencias personales de más de 60 desertores norcoreanos, entre ellos Jo Eun-sil, quien fue entrevistada. Este libro recoge los testimonios de desertores, detallando las violaciones de derechos humanos que los norcoreanos pueden enfrentar en su vida diaria, tales como ejecuciones públicas, tortura, encarcelamiento y desapariciones forzadas. La filial de Amnistía Internacional en Taiwán lanzará la versión en chino de este libro la próxima semana.