El 14 de octubre, China continental realizó sin previo aviso el ejercicio militar «Espada Conjunta-2024B» alrededor de Taiwán, que duró 13 horas. Tsai Ming-yen (蔡明彥), director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSB, siglas en inglés), explicó hoy 16 de octubre que este ejercicio tuvo características particulares: fue de corta duración, se realizó en áreas pequeñas, pero destacó por una alta intensidad en la movilización de fuerzas aéreas. A pesar del discurso moderado y pragmático del presidente Lai Ching-te (賴清德) en el Día Nacional, China continental respondió con ejercicios militares para apaciguar a su opinión pública, demostrando una brecha de percepción con la comunidad internacional.
Tsai señaló que, aunque la intención del ejercicio militar pudo haber sido reaccionar al discurso de Lai, la comunidad internacional lo interpretó como una acción provocadora y desestabilizadora. El Departamento de Defensa de los Estados Unidos condenó la maniobra china, calificándola como una amenaza a la estabilidad regional. Tsai advirtió que estas acciones militares podrían tener efectos contraproducentes, como fortalecer el apoyo internacional hacia Taiwán y revelar más claramente las intenciones de la política china hacia la isla.
Durante el ejercicio, China continental desplegó múltiples tácticas de guerra cognitiva, incluyendo la difusión de desinformación y propaganda en redes sociales. Además, algunos artistas taiwaneses emitieron comentarios en apoyo a las maniobras chinas, lo que ha generado preocupación. Tsai explicó que la NSB investigará estas acciones y notificará a otras instituciones para que tomen medidas, mientras que las declaraciones de figuras públicas serán gestionadas por las autoridades competentes.
Por último, Tsai se refirió a las recientes críticas del expresidente Ma Ying-jeou (馬英九), quien acusó a Lai Ching-te de promover una política independentista que pondría en riesgo a Taiwán. Estas declaraciones fueron recogidas por medios oficiales chinos, lo que generó sospechas sobre una posible colaboración entre el expresidente y la estrategia propagandística de Pekín. Tsai señaló que, aunque no se puede determinar si Ma actuó de manera intencional o no, es evidente que China continental busca influir en figuras políticas taiwanesas para promover su narrativa, lo que requiere una vigilancia constante.