La gran ceremonia del Día Nacional del Doble Diez tuvo lugar la mañana del día 10 frente a la Oficina Presidencial. Los expresidentes Tsai Ing-wen (蔡英文), Chen Shui-bian (陳水扁), y los líderes de los principales partidos políticos fueron invitados a presenciar el evento, pero el expresidente Ma Ying-jeou (馬英九) decidió no hacerlo, argumentando que la "nueva teoría de los dos estados" del presidente Lai Ching-te (賴清德) violaba gravemente la Constitución de la República de China y pondría en peligro a los 23 millones de habitantes de Taiwán. Hsiao Hsu-tsen (蕭旭岑), director ejecutivo de la Fundación Ma Ying-jeou, explicó que si Ma hubiera asistido, sería como avalar las políticas del presidente Lai, rompiendo con la tradición de los expresidentes de no apoyar dicha teoría.
Hoy día 11, el primer ministro Cho Jung-tai (卓榮泰) dijo que el discurso del presidente Lai en la ceremonia del Día Nacional abarcó temas como la soberanía del país, la seguridad, el desarrollo económico, la lucha contra el fraude y la especulación inmobiliaria, así como varios aspectos del bienestar social, las obras públicas y el avance tecnológico. Señaló que el discurso tenía como objetivo hacer un llamamiento a la unidad nacional, destacando la frase final: "sin distinciones, trabajemos juntos".
Cho calificó a Ma Ying-jeou como "la persona que deliberadamente no asistió", y consideró que Ma debería sentirse arrepentido por perderse la atmósfera inspiradora del evento. Cho añadió que el apoyo al discurso del presidente refleja el compromiso con el país, y que cualquier decisión de respaldar o no las palabras del presidente depende de la disposición personal de cada individuo de trabajar por el bienestar de la nación. También expresó su deseo de que el tono del discurso presidencial marque el inicio de una cooperación unificada entre los partidos políticos, legislativo y ejecutivo, ejemplificada por el almuerzo de reconciliación que compartieron ese día.