El presidente del Partido Popular de Taiwán, Ko Wen-je (柯文哲), ha sido detenido por un caso de corrupción, lo que ha provocado una reacción de la Oficina de Asuntos de Taiwán de China continental, que lo calificó como parte del "terror verde" orquestado por el gobierno del PDP. Pekín acusó al presidente Lai Ching-te (賴清德) de perseguir a opositores que no apoyan al PDP ni la independencia de Taiwán. El gobierno taiwanés respondió subrayando la independencia de su sistema judicial y criticando la intromisión de China continental en sus asuntos internos.
Rosalía Wu (吳思瑤), secretaria general del PDP, acusó a Pekín de aliarse con el Partido Nacionalista y el Partido Popular para desacreditar el sistema judicial de Taiwán. También señaló que esta acción forma parte de una campaña de guerra cognitiva contra la independencia judicial taiwanesa, denunciando que China continental no tiene autoridad para criticar el sistema judicial de Taiwán, dado que es un país sin justicia imparcial.
Por su parte, el legislador del KMT, Jonathan Lin (林沛祥), pidió que el PDP revise su fallida reforma judicial de los últimos ocho años en lugar de atacar a sus rivales. El Partido Popular también destacó la necesidad de una reforma judicial en Taiwán, enfocándose en la protección de la democracia y los derechos humanos.