El exsecretario de Estado de EE. UU. y exdirector de la CIA, Mike Pompeo, visitó Taipéi y declaró que la tensión en el estrecho de Taiwán no es causada por aquellos que defienden su territorio, sino por el líder chino Xi Jinping (習近平). Pompeo enfatizó que Estados Unidos ciertamente estará allí para defender a Taiwán en caso de agresión china y que Taiwán debe tener confianza en este respaldo.
Pompeo explicó que Estados Unidos debe defender a Taiwán por cuatro razones principales: el Acta de Relaciones con Taiwán y las obligaciones morales y legales; la importancia geográfica de Taiwán para el equilibrio de poder en el Indo-Pacífico; la credibilidad de EE. UU. observada por aliados regionales; y las repercusiones globales de cualquier amenaza a la estabilidad de Taiwán. También elogió el discurso de toma de posesión del presidente Lai Ching-te (賴清德), destacando su postura pragmática y su afirmación de que Taiwán y China continental no están subordinadas entre sí.
Finalmente, Pompeo reiteró que Taiwán es un país soberano e independiente y que Estados Unidos debería reconocerlo oficialmente. Argumentó que esta medida no solo refleja la realidad, sino que también es un compromiso con la justicia y la estabilidad global. Pompeo sugirió que, dado que la mayoría de los taiwaneses se identifican como taiwaneses y no compiten con la República Popular China por la representación, Estados Unidos debería abandonar su política de ambigüedad estratégica.