El Yuan Legislativo aprobó hoy en tercera lectura una enmienda a la Ley de Firmas Electrónicas que clarifica que los documentos y firmas electrónicas que cumplan con los requisitos tienen la misma validez funcional que sus equivalentes físicos, no pudiendo ser negados únicamente por ser electrónicos. Esta actualización era necesaria tras más de 20 años sin modificaciones, en respuesta a la rápida evolución de la economía digital y los servicios electrónicos, para alinearse con la tendencia global de transformación digital.
La enmienda distingue entre la firma electrónica y la firma digital, estableciendo que las firmas digitales emitidas por instituciones certificadas por el gobierno tienen una presunción de equivalencia a las firmas o sellos personales. Además, reconoce la importancia de la cooperación internacional y técnica, permitiendo que las certificaciones emitidas bajo ciertas condiciones de seguridad tengan la misma validez que las emitidas localmente, promoviendo así la colaboración internacional.
Por último, se establece un período de transición para la implementación de la enmienda, durante el cual las agencias gubernamentales pueden excluir su aplicación según lo necesiten, con la posibilidad de una extensión bajo aprobación de la autoridad competente. También se enfatiza la responsabilidad de la autoridad competente en promover la infraestructura de firmas electrónicas para reducir la disparidad digital y se establece la obligación de recopilar datos sobre el uso de firmas electrónicas y realizar investigaciones pertinentes de forma regular.