La visita de la delegación del grupo parlamentaria del Kuomintang a China continental liderada por Fu Kun-chi (傅崐萁) ha sido criticada por el PDP, acusándola de querer ser el "rey de Taiwán nombrado por la corte celestial de Pekín" y de colaborar con la estrategia de unificación. Fu Kun-chi respondió hoy 29 de abril que el Kuomintang escucha la voz del pueblo y asume valientemente su responsabilidad. Esta histórica visita para romper el hielo en las relaciones entre ambos lados del Estrecho ha contribuido a reducir la tensión y fomentar un intercambio integral entre compatriotas de ambos lados, representando un pequeño paso para el Kuomintang pero un gran avance tras ocho años de desconexión. Además, expresó su esperanza de que el futuro presidente, Lai Ching-te (賴清德), pueda mejorar las relaciones y promover el turismo entre ambos lados.
Después de la visita de la delegación del Kuomintang a China continental, que incluyó a 16 legisladores, estos regresaron anoche a Taiwán después de tres días de intercambios. Durante la visita, China continental anunció una serie de medidas favorables a Taiwán, como reabrir el turismo desde Fujian a las islas Matsu, permitir la solicitud en línea de visados para Taiwán desde 20 ciudades y reanudar la importación de pomelos de Taiwán, entre otras.
Fu Kun-chi ofreció una conferencia de prensa hoy en la que explicó que esta visita no solo busca reducir la tensión entre ambos lados sino también fomentar un intercambio integral entre sus habitantes. Fu Kun-chi destacó que esta visita ha allanado el camino para el turismo y expresó su esperanza de que se restablezcan los vuelos y enlaces marítimos entre Taiwán y varias ciudades chinas, lo que representaría una apertura total para el turismo chino a Taiwán. Además, instó al gobierno a intensificar sus esfuerzos para promover el turismo entre ambos lados.
El partido gobernante, el PDP, cuestionó esta visita insinuando que podría haber compromisos sobre cambios en las leyes de seguridad nacional, exportaciones de alta tecnología y otras demandas, lo que generó críticas sobre la naturaleza de la visita como una "venta de Taiwán" y un acto de "apaciguamiento". Las voces críticas también expresaron preocupaciones sobre posibles compromisos relacionados con la seguridad nacional y otros temas importantes para Taiwán durante la visita.