El 14 de febrero, una embarcación china sin nombre, certificado de embarcación ni registro de puerto entró ilegalmente en aguas de Kinmen para pescar. En la persecución subsiguiente por parte de los guardacostas taiwaneses, la embarcación volcó, resultando en la muerte de dos tripulantes. La Guardia Costera china ha implementado patrullas regulares en áreas circundantes desde entonces, y el día 19 incluso abordaron un barco turístico de Kinmen para una inspección de media hora, lo que ha aumentado la tensión en la zona.
El subdirector de la Oficina de Planificación Conjunta de Operaciones Conjuntas del Ministerio de Defensa, Li Chang-fu (李昌富), declaró en una conferencia de prensa regular hoy 21 que el caso está siendo investigado y manejado judicialmente por la Guardia Costera, y que las fuerzas armadas mantienen el principio de no intervenir activamente para evitar una escalada de la situación. Sin embargo, las fuerzas en las islas periféricas y la marina han estado discutiendo posibles escenarios de conflicto con la Guardia Costera china y han estado fortaleciendo los ejercicios para estar preparados para intervenir si es necesario.
El portavoz de Defensa, Sun Li-fang (孫立方), explicó además que su ministerio, como parte del equipo integral de seguridad nacional del gobierno, seguirá las políticas del país en cuanto a la situación en los espacios marítimos y aéreos cercanos al estrecho de Taiwán, y apoyará la aplicación de la ley por parte de las unidades pertinentes, manteniendo la confianza y la capacidad para garantizar la seguridad del personal.