Ayer 15 de enero, la República de China (Taiwán) anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con la República de Nauru. Hoy, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que actualmente están coordinando con Nauru un plazo razonable para la evacuación de su personal en la embajada, compuesto por 15 miembros, incluidos el embajador, sus familiares y miembros del cuerpo técnico.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Jeff Liu (劉永健), declaró que han solicitado a Nauru un tiempo razonable para la evacuación, siguiendo las convenciones internacionales, y que hasta ahora no se han enfrentado a obstáculos. Liu añadió que Taiwán no posee bienes raíces en Nauru, y tanto la embajada como las residencias oficiales son alquiladas localmente. Los vehículos oficiales y los bienes muebles se venderán o se trasladarán a instalaciones cercanas, y no hay ciudadanos taiwaneses ni empresarios en Nauru. Los 15 miembros, entre personal de la embajada y técnicos, abandonarán Nauru lo antes posible.
El portavoz señaló que la presencia de China continental en la región del Pacífico ha generado preocupación en varios países. Taiwán, como miembro de la región del Indo-Pacífico, seguirá vigilando el desarrollo en el Pacífico y colaborando con países democráticos. Agregó que la ruptura de relaciones con Nauru no afectará a la dirección diplomática de Taiwán en la región del Pacífico.
En cuanto a la declaración de Nauru que hace referencia a la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU, Laura Rosenberger, presidenta del Instituto Americano en Taiwán (AIT), destacó que dicha resolución no aborda el estatus de Taiwán y no excluye la posibilidad de que cualquier país establezca relaciones diplomáticas con Taiwán o de que Taiwán participe significativamente en el sistema de las Naciones Unidas. El Departamento de Estado de EE. UU. expresó su decepción por la acción del gobierno de Nauru, señalando que la República Popular China a menudo no cumple sus promesas para obtener relaciones diplomáticas. Estados Unidos reafirmó su apoyo a Taiwán como un socio fiable y democrático, instando a todos los países a expandir sus lazos con Taiwán. Rosenberger expresó su desaprobación por el uso distorsionado de la Resolución 2758 de la ONU como herramienta de presión sobre Taiwán, limitando su voz y su influencia en la escena internacional.